
Debes tener presente que el ladrido de tu mascota es su principal forma de expresión, mediante este comunican sus sentimientos o su estado de ánimo, generando en ti una alerta sobre algo que le sucede o desea.
Gracias a esto, muchas veces sabemos que quieren comida, jugar o salir a pasear, pero ¿qué pasa cuando los ladridos son más frecuentes y tienden a molestar?
Podemos empezar por observar y controlar su comportamiento, no solo para evitar problemas de convivencia con tus vecinos, sino para establecer cuáles de las siguientes situaciones lo están afectando:
- Estrés: El encierro es la principal causante, y ladran repetitivamente para liberar estrés y expresar su incomodidad.
- Frustración: Muchas veces educamos mal a nuestras mascotas, y cuando le prohibimos algo o no les damos lo que quieren, ladran expresando su molestia.
- Alerta: Nuestro canino puede percibir los peligros con más facilidad que las personas, es por eso que ladran advirtiendonos de cualquier situación peligrosa.
- Defensa: Tienden a ser territoriales, es por eso que no les gusta sentirse invadidos y ladran para ahuyentar a los que lo incomodan.
- Miedo: Suelen ladrar cuando se sienten intimidados por otros animales, o alguna persona no les genera confianza.
Así como estos, son múltiples los factores que causan en nuestra mascota ladridos excesivos, y cómo algunas pueden perjudicar su salud, es recomendable que lo lleves al veterinario y estés seguro que pueda estar completamente sano.

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